A ver... Después de dedicar un segmentito a “Canarito” en su cumple (hace más de un mes!!!!), retomemos la historia desde donde quedó porque ¡“la tercera es la vencida”!
Ese fin de semana de mayo, después de haber podido zafar a tiempo de pagar una pequeña fortuna por un terreno que no existía, “cacé” el golcito alquilado y salí rumbo al parque nacional “Los Alerces" con el objetivo de despabilar mi cabeza (aliviar la bronca) y recargar las pilas para emprender la búsqueda de cero el día lunes.
Todos comentaban de la belleza del lugar, de los lagos, de los bosques... tenía que al menos ir a tomar unos mates a la orillita del Futalaufquen, y la verdad es que valió la pena.
Volví a tomar la 71 (camino que pasa por el frente del terreno del río) pero esta vez cuando me estaba acercando, en lugar de frenar, pisé el acelerador a fondo y levantando tierra lo dejé atrás (como si la culpa fuera de “los áridos” o del mismísimo Percy).
Entrada al Parque Nacional Los Alerces
Yendo por la 71, la zona del parque comienza a unos 30km desde Trevelin. Unos kilómetros antes de llegar, el ripio se torna en pavimento lisito y muy bien señalizado, casi poniéndose a tono con la naturaleza impactante del entorno.
A la entrada del parque hay un cartel que da que pensar...
"Nuestros hijos no heredan la tierra de nosotros, la tomamos prestada de ellos"
(Para pensar, no?)
La ruta estaba desolada… no es una época en la que haya mucha concurrencia al parque, lo cual de hecho ¡estaba bueno! Necesitaba esa paz… La villa Futalaufquen estaba casi desierta pero siguiendo los carteles me las iba a arreglar para llegar al lago... Finalmente después de algunas curvas y de retomar un caminito de ripio en medio de un bosque de árboles impresionantes, llegué a “Puerto Limonao”...
Puerto Limonao sobre Lago Futalaufquen
Puerto Limonao sobre Lago Futalaufquen - Los datos más de cerca
(para los que no quieren ampliar la foto anterior) :-)
La transparencia del agua del Lago Futalaufquen es increíble… que lugar… es inmenso… y todo para mí solita : )
Lago Futalaufquen - caminata por la orilla a unos 1000 metros
del puerto Limonao
Esa tarde deambulé un buen rato, extrañando un montón a Dani y a las nenas… era la primera vez que me separaba de ellos después del viaje a Inglaterra muchos años antes, cuando Ali tenía la misma edad que Larita ahora, y obviamente, Larita ni existía.
Después de dejar el auto estacionado junto al puerto, seguí a pié por el sendero, admirando mucho más de cerca esos troncos de un diámetro increíble y tan altos que mareaba de seguir con la mirada. “A 500 m, casa de té” decía un cartelito indicando hacia adonde y como el agua del mate se había enfriado por el camino antes de llegar al lago (malditos mate listos...) me tenté con la idea de una buena taza de té con torta. Esos 500 metros parecieron 1000... hay tanto para ver, entre árboles, pájaros, arroyitos con sus cascadas que desembocan en el lago... Cuando menos me di cuenta se abre un claro en medio del bosque denso… me había topado con una majestuosa hostería en madera y piedra que me dejó boquiabierta, con enormes jardines de cuidada parquización y una escalinata en piedra con descansos con bancos y canteros a lo largo del camino para bajar al lago. Lamentablemente no pude saborear ni el té, ni las tortas ya que para mi asombro, la hostería (con casa de té) estaba cerrada. Al parecer ni las hosterías se encuentran abiertas fuera de temporada estival. Una pena.
El parque tiene vida (social, turística, cultural, etc, etc) sólo 6 meses al año, durante la época estival. Pasado el verano y llegado el frío ya son muy pocos los curiosos que recorren la zona.
Hostería "Futalaufquen" a orillas del lago homónimo
Pero bueno, volvamos a Trevelin y a cómo finalmente di con “NUESTRA CHACRITA”…
Llegó el lunes y a primera hora (9 de la mañana por acá es MADRUGADA) ya estaba hablando con uno de los dueños de la que en ese entonces era la Inmobiliaria CELTA. Después de muchas andanzas, llegué a la conclusión de que son los únicos agentes inmobiliarios "serios" y hasta donde yo se, honestos, de todo Trevelin. (Actualmente los dueños se separaron y quien yo conocí en ese entonces –nuestro actual arquitecto- tiene la flamante inmobiliaria “Lugares del Sur”… chivo, otra vez... PIDAN COMISIÓN EN MI NOMBRE!! Jajaja)
Esta inmobiliaria sólo tenía un terreno para ofrecernos que reunía las características que buscábamos. Estaba también sobre la ruta 71, pero a apenas un kilómetro del pueblo (el terreno del río estaba a 4).
Desde la tranquera del loteo se veía toda una loma o ladera dividida en una docena de lotes de una hectárea cada uno, por detrás de ese cerro se apreciaba la majestuosidad de la cordillera, pero subiendo hacia el terreno en sí (en la parte más alta de la loma) la vista era sólo hacia el otro lado, el valle, el río… muy lindo también pero con vista casi nula del cordón andino. El punto muy bueno a favor de este loteo y de los lotes más altos en particular era que (además de la tranquilidad de que el Percy no iba a llegar tan alto : ) tenía un bosque muy tupido de pinos y otros árboles nativos muy añejos que lo hacían único. Árboles de más de 50 años, no nos alcanzaría la vida para tener árboles tan grandes si los plantamos nosotros. Pero bueno, todavía me quedaba un dato más por explorar …
Ya casi al mediodía fui a ver a otro agente inmobiliario, personaje DE AQUELLOS en el pueblo, que ya era la última opción que me quedaba antes de tomar una decisión. Los terrenos vendidos por particulares estaban o muy caros, o eran muy chicos, o no fraccionaban por menos de 3 hectáreas y no llegábamos... así que sólo me quedaba ver lo que este señor... llamémosle “Mr. P”, tenía para ofrecer.
Después de explicarle mi frustración por el mal momento vivido con la estafa del terreno del río Percy, pedí encarecidamente que me dijera todos los PROS y los CONTRA de lo que sea que tenga para ofrecerme. Ilusa yo, otra vez : )
Me paseó por todos lados, y cada terreno que me mostraba era “EL” terreno ideal para mi… ya su actitud no me gustaba nada…
Mr. P. es un tipo cuarentón, más tirando a los 50, que se la tira de canchero pero muy al estilo de “Anibal, el namber guan”, con usa sonrisa que parece de caucho pegada sobre su boca con dientes extremadamente blancos, un tanto demasiado grandes pero increíblemente parejos… parecía sacado de una caricatura.
De Trevelin a Corcovado, de Aldea Escolar a Lago Rosario, todos eran terrenos fa-bu-lo-sos para los Wettstein… “porque cuando yo le vendí a Tinelli"-repetía su sanata una y otra vez por cada fracción de terreno recorrida.
Durante el día entero de recorridos pude ver en este señor cierto perfil obsesivo, complicado, de haber sido psicóloga seguro me hubiese encantado indagar más... (o hubiese salido corriendo!). La madre llamando cada cinco minutos al celular, si, “¡la madre!!” preocupado porque su hijito no había llegado a almorzar, y que qué iba a comer, y que los ravioles se enfrían... a lo que este señor respondía de manera que ya no puede considerarse “tierna” sino infantil rayando en lo psicópata… “mamuchi esto”, “mamita aquello”, “era mi mamá, se preocupa por mi, ¡estas mamis!”-agregó al cortar por quinta vez con su progenitora cuando notó mi expresión de… asombro (?) ante reiterados llamados. Eso fue tan sólo uno de los varios detalles un tanto raros en su persona. No sé bien de qué se trataba, pero había algo en él que no me terminaba de cerrar.
Cuando ya se le estaba agotando el repertorio y como último recurso al ver que nada me convencía en comparación con la hectárea de bosque nativo que yo ya tenía “preseleccionada”, me lleva por el “camino al Wilson”.
El Refugio Wilson es un refugio de montaña explotado turísticamente por décadas, pero ahora cerrado tras su cambio de propietarios. Queda a unos 7 Km. cuesta arriba por el Callejón Vecinal Ivor Owen Williams, aunque nadie le conoce ese nombre –ni en la municipalidad!-, llamándolo simplemente… “camino al Wilson” : ). Poco antes del refugio y por camino de uso público se llega a "la escuelita". Según este "Mr. P", es la escuelita donde Sandrini filmara su famosa película como maestro patagónico.
Pero no llegamos tan lejos... A sólo un km y medio desde el cruce (a menos de 3 km del pueblo), aparece… ¡NUESTRA CHACRITA!!!!
Inicialmente me lo ofreció como un terreno de 50 metros de frente por 200 de fondo, a fraccionar, vendido por uno de los muchos hijos del tal Ivor, “galenzos” todos (como les dicen acá) que tras la sucesión de las tierras que fueran de sus trabajadores padres venidos del lejano Gales, viven de la venta "de a puchitos" de los terrenos que heredaran, según su necesidad económica del momento.
Camino al Wilson, frente a nuestra chacrita (mano izquierda),
auto orientado hacia el pueblo (sería camino "al pueblo" y no al Wilson en este caso...
mmm bueno, se entiende no?)
Caminando entre el muy tupido, e irritantemente “pinchudo” mosquetal, sentí que mi búsqueda había terminado.
Si bien el terreno a simple vista no tenía forestación alguna, más que la evidente invasión de rosa mosqueta, el paisaje desde acá era tan majestuoso que no lamentamos haber sacrificado los añosos árboles de la opción anterior. Y dije que “a simple vista” no estaba forestado porque de hecho hay muchos arbolitos nativos debajo de la densa rosa mosqueta, que según dicen, una vez desmalezada retomarán fuerzas y repuntarán su crecimiento. Por lo que pudimos ver, tenemos cipreses, radales y maitenes, pero hay algunas otras variedades que no pudimos identificar aún.
Los terribles mosquetales...
Faltaba negociar el precio, definir la longitud de la franja (ya que el terreno no terminaba en los 200 mt, sino que ese era el mínimo que por ley se puede vender en zona rural), y ver un montón de cosas más pero ESE ERA EL LUGAR... de alguna forma teníamos que arreglar.
Al final de cuentas, "el vivo" del pelotazo en contra se perdió la venta por querer "condimentar" la oferta (cuando ya el terreno se vendía solito) haciéndome creer que el cable de baja tensión que pasaba por el frente del terreno era de teléfono, factor que hubiera sido determinante en caso de haber estado más en duda.
Vista del terreno hacia la cordillera con sus nieves enternas
(en la foto ampliada se aprecia mejor)
Pero por esas cosas de la vida el propietario, a quien hasta ese momento no conocía, me avisa que el terreno NO TIENE teléfono y que, si bien tiene la necesidad de vender, no quiere quedar mal con futuros vecinos (él vive un poquito más arriba) y no va a decir una cosa por otra. No tardó en aprovechar mi despotricada en contra del de los dientes blancos para proponerme cerrar la venta de modo particular, ahorrándonos así un buen dinero.
De ahí en más ya no volví a ver a “Mr. P”. Cuando llamó, le pregunté irónicamente sobre la línea de teléfono y sólo le dije que lo iba a pensar… ese: “cualquier cosa te llamo” tan evidente y comúnmente usado cuando lo que querés es sacarte de encima una persona para ya nunca más volver a tratarla. Después me enteré por el dueño del terreno que este señor había estado preso, ¿la causa? Son varios los comentarios pueblerinos… (léase “vulgares chusmeríos”)… falsificó unas firmas… se le cayó la mujer del auto… se le cayó la mujer del auto ARRIBA DE UN CUCHILLO… en fin. Otra vez mi olfato no estaba tan errado, aaaaaalgo tenía este “Mr. P” : )
Vista del terreno hacia atrás. La loma con bosque nativo ya es del vecino.
Hay un arroyo entre medio.
Hay un arroyo entre medio.
Nuestra chacrita… Terminamos comprando (después de un tire y afloje con los precios) toda la franja, de 50 metros de frente por 330 de fondo en su parte más larga y 280 en la más corta, ya que un vecino había comprado una “L” que al fondo ocupa 40 metros de frente por 50 de fondo… que lío… más fácil: Compramos un terreno de 50 metros de frente, por 280 de fondo, que más al fondo tiene “de yapa” un terrenito de 10 de frente por 50 de fondo por el que pasa un canalcito de agua de deshielo… ¿no se entendió?.. mmm… bueno, algo así : )
Acá si van a tener que ampliar para ver los detalles :-)

Canalcito de agua de deshielo que pasa por el fondo del terreno.
El frutito rojo es la rosa mosqueta en plena época de cosecha.
El frutito rojo es la rosa mosqueta en plena época de cosecha.
La semana anterior había abierto una cuenta en el treintiúnico banco de Trevelin: “Banco del Chubut" y después de bastante renegar y tener que explicarles sobre transferencias bancarias internacionales, pude obtener los datos que necesitaba para girar los fondos necesarios para cubrir con la entrega para firmar el boleto.
Como al parecer no hay muchos otros escribanos en el pueblo además de la supuesta “profesional” del lote del río, que a pesar de ser una escribana tiene inmobiliaria (cosa que, a menos que las leyes acá sean distintas) tengo entendido que es ilegal, nos fuimos a una escribanía de Esquel para cerrar la operación.
El 9 de mayo de 2006 firmamos la compra de nuestro pedacito de patagonia.
“Plantamos el arbolito”... Ese será el comienzo del resto de nuestras vidas…
Tomé el avión de vuelta a Esperanza con la enorme satisfacción de sentir que había encontrado nuestro lugar en el mundo... Estando en Trevelin y a pesar de los problemas iniciales, me sentí raramente involucrada con el lugar. Es difícil de explicar, pero es como que el destino y sus jugarretas me hicieron conocer este pueblo cordillerano para atraparme con sus particulares encantos.
La cuenta regresiva había comenzado...
(Continuará...)