El 23 de diciembre de 2006 apareció el camión de mudanza para desmantelar nuestro primer hogar, allí donde habían nacido nuestras dos hijas... No se bien como fue que nuestra casa de más de 200 metros cubiertos pudo entrar en tan menudo transporte. Cuando lo vimos llegar pensamos que se trataba de un error pero a fuerza de una más que voluntariosa labor, en un día de calor tan extremo que el sudor quedó impregnado en cada pieza cargada, al finalizar la jornada nuestra vida entera se vio compactada en un semi de 6 por 3.
La azaña se llevó a cabo un día antes de lo previsto debido a una alerta metereológica que amenazaba con desatarse el día originalmente previsto para la mudanza: el 24 de diciembre de 2006.
Eran más de las 8 de la noche del 23 de diciembre cuando el camión, abarrotado con nuestros bártulos, se dirigió hasta el galpón donde se guardaría hasta la madrugada del 25 de diciembre, momento en el que nuestro transportista iniciaría la travesía de más de 2000 km hasta nuestro nuevo destino.
Pero nuestra partida no fue un día cualquiera...
El 24 de diciembre a la medianoche, tras el brindis de navidad con mis abuelos en San Jerónimo Norte, se desató el temporal que nos persiguió hasta refugiarnos en el garaje de nuestra casa en Esperanza, ya totalmente vacía. El camino desde el pueblo de mis abuelos fue increíble... Ni Spilberg en "Twister" logró paisaje semejante de rayos multicolores... No alcanzamos a cerrar el portón detrás nuestro que se desató, por primera vez en la historia, un tornado en nuestra ciudad que lo inundó todo, arrancando de raíz dos millares de árboles, entre otros varios destrozos. Afortunadamente los daños fueron sólo materiales pero hasta el día de hoy esa noche se recuera en Esperanza como "la noche de la primer inundación"
Las nenas jugando con sus regalos de navidad se durmieron en la camioneta, lugar más seguro de la casa ya que la cochera era la única parte que contaba con un segundo piso. El agua entraba por las ventanas cual barco en pleno hundimiento. El patio de césped, totalmente inundado, se transformó en laguna y el agua acumulada encontró salida a través del garaje, convirtiéndolo por varias horas en un arroyo caudaloso rumbo al río violento de las calles.
Nunca pensé que vería semejante espectáculo de la naturaleza, y eso que para entonces jamás me imaginaría lo que la naturaleza nos deparaba para más adelante.
Pasamos la noche encerrados en esa casa, sin luz y sin posibilidad alguna de ir a lo de mis suegros, donde deberíamos haber pasado nuestra última noche antes de la gran partida.
Al día siguiente, Esperanza estaba irreconocible, el velódromo era una gran pileta de natación, centenares de casas totalmente inundadas, cables y postes tirados por doquier, árboles enteros cortando las calles, arrancados de raíz...
Esa fue la última imagen que tenemos de la ciudad que nos vio nacer, antes de salir a enfrentar nuestro destino.
Fuimos noticias no sólo en los diarios y periódicos de la zona, sino en los medios nacionales.
Esto fue lo que publicó La Nación en su edición del 26…
Tornado y granizo en Esperanza (La nación, Martes 26 de diciembre de 2006)
Un tornado, con ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora, al que siguió una granizada y lluvias que en sólo dos horas superaron los 180 milímetros azotaron el centro de Santa Fe y causaron el anegamiento de más de dos millones de hectáreas dedicadas a la agricultura y el corte de rutas que proveen la conexión Este-Oeste en la provincia. El centro del violento meteoro, que se inició en las primeras horas de la Navidad, fue Esperanza, situada a 37 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Más de la mitad de los 38.000 habitantes de esa ciudad permanecían al cierre de esta edición sin energía eléctrica y con sus viviendas anegadas. Para evitar el avance de las aguas hacia la ciudad, las autoridades incluso tomaron una drástica medida: dinamitar un tramo de la ruta provincial Nº 6 para facilitar el drenaje. Por causa del temporal hubo un centenar de evacuados, mientras que el tornado derribó unos 2000 árboles, según declaraciones del intendente esperancino, Rafael De Pace.
… Y sí… ¡Nos despidió un TORNADO! Como si alguien se hubiera ensañado en no dejarnos partir, pero ni eso nos detuvo....
Con lágrimas en los ojos de quienes más nos quieren y con unas ansias gigantescas en nuestros corazones, partimos rumbo a nuestro soñado Trevelin a las 6 de la tarde de un atípico 25 de diciembre de 2006.
jueves, 24 de julio de 2008
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